SALVAGUARDAR LA DEMOCRACIA EN EUROPA
Creación de un parlamento constituyente por el estado democrático europeo
En un grupo italo‐español de reflexión sobre la persona y comunidad, ha surgido el deseo de contribuir con algunas reflexiones y una propuesta al nuevo movimiento de ilusión y cambio que acontece en España y en buena parte del planeta.
Deseando que toda esta revolución no quede limitada en sus resultados, como sucedió en el 68, se necesita, no sólo una fuerte reclamación del desacuerdo con la dinámica actual de la política y sus partidos, sino que hay que dar instrumentos de cómo y qué hacer para garantizar un resultado óptimo, sin arriesgarnos a perdernos en el populismo o en el extremismo.
Vivimos un momento en el que el poder financiero está poniendo en riesgo la democracia que la humanidad ha conquistado a lo largo de su recorrido histórico. Los sistemas políticos actuales siguen fomentando la obediencia y la mansedumbre en detrimento de la conciencia y la creatividad constitutivas de cada ser humano. Para superar estas condiciones consideramos que la actual revolución puede llevar a la persona a confiar plenamente en sus posibilidades de autotransformación y a actuar en consecuencia a esas capacidades.
Si la democracia es el espacio donde el ciudadano puede expresar su singularidad y superar las injusticias humanas fruto de la casualidad de su nacimiento (familia, territorio, país…), entonces la construcción de un estado democrático debe tener presente la necesidad de atender y proteger a todo ciudadano frente a las dinámicas perniciosas del poder y de todas aquellas estrategias cuyo fin sea el menoscabo de la confianza en la capacidad del ser humano para ser más de lo que es y para construir un mundo mejor.
Es la cultura dominante la que ha intermediado en la conciencia personal y que ha presentado la obediencia como el único camino posible, la que ha hecho a las mujeres y hombres frágiles, inseguros, extraviados y dispuestos a acoger todo proyecto externo que les prometa seguridad, paz y bienestar.
Frente a esta cultura de dominio que niega la esencia libre y creativa del ser humano y le condena a permanecer como espectador pasivo de su vida, y ante el avance de la versión más deshumanizadora del capitalismo neoliberal, se hace necesario presentar como alternativa un sistema en el que el deseo profundo de cada ser humano tenga cabida como una posibilidad real de desarrollo personal y comunitario.
Con esa referencia en el horizonte, es tiempo de apuntalar los derechos cívicos que las pasadas generaciones conquistaron con esfuerzo y de reforzar y desarrollar los instrumentos democráticos existentes para consolidar y mejorar el sistema que ofrece mayores garantías para alcanzar el objetivo irrenunciable de construir ciudadanos libres y conscientes.
En este sentido, con el fin de conservar los principios democráticos en Europa, hoy en riesgo por la hegemonía del poder financiero sobre el poder político, proponemos la creación de un parlamento constituyente europeo, superando una idea ya consolidada, la de la Europa unida, y concretándola en un proyecto de Estado Democrático de Europa, que debe tener la fuerza y los instrumentos que tiene un gobierno legitimado, para lo que se requiere la elaboración de una constitución europea.
Una nueva constitución que ampare al ciudadano y a los gobiernos europeos frente a las pocas manos que constituyen el núcleo del poder económico global, que sirva de verdadero referente político y que promueva una conciencia a nivel europeo sobre la necesidad de recuperar el espacio de la política frente al mercado para la gestión de los asuntos públicos.
Proponemos además aprovechar la manifestación convocada el próximo 15 de octubre a nivel internacional para presentar un eslogan común que pueda ser exhibido en los diferentes países que acojan la protesta, y que es:
EUROPA QUIERE
MAS DEMOCRACIA