jueves, 21 de abril de 2011

no me iré sin decirte adónde voy 2

Luego deberás aprender a no doblegarte ante lo que espera la gente de ti, a no plegarte siempre a sus criterios, a sus valores, sino a atreverte a mostrar tus diferencias, a veces incluso cuando éstas resulten molestas e incómodas. En resumen, abandonar la imagen que deseas dar a los demás y aprender a no preocuparte mucho de lo que opinen de ti.
Cuando asumas plenamente tus diferencias, entonces podrás estudiar las de los demás y, si es el caso, adaptarte a ellas. Así podrás aprender a comunicarte mejor, a entrar  en contacto con desconocidos y crear una relación de confianza, ser aceptado por personas que no funcionan como tú. pero primero es necesario que hayas aceptado lo que te hace único; de lo contrario los demás seguirán eclipsándote siempre.

no me iré sin decirte adónde voy

El causante detodos tus problemas es tu miedo a la gente. No sé si en realidad eres consciente,pero no sólo no te atreves a imponerte, ni siquiera a expresar tus deseos, sino que te cuesta mucho ir contra la voluntad de los demás y verbalizar una negativa. En resumen, no vives en realidad tu vida, sino que actúas en función de los demás, por miedo a sus reacciones. las primeras tareas que voy a encomendarte te enseñarán a vencer tu aprensión a mostrarte en desacuerdo, a atreverte a contradecir a los demás para expresar tus deseos y obtener así lo que quieres

lunes, 18 de abril de 2011

reconocimiento

Mi querida Mª Elena:
He llegado sin contratiempo a mi ciudad. El tiempo es inmejorable, los árboles nos ofrecen sus mejores verdes primavera y yo me deslizo por las calles.
Quería hablarte de mi última lectura y mi última experiencia. El libro es No me iré sin decirte adónde voy delaurent gounelle, planeta.
Un hombre a punto de suicidarse es guiado a través de una serie de ejercicios para recuperar la confianza en si mismo, para poder ser feliz...
El marco teórico propuesto en el el libro es que vamos grabando formas de comportarnos, respuestas automáticas que el cerebro selecciona cuando nos volvemos a encontrar en situaciones similares. Si aprendemos a tener otro tipo de respuestas, ofrecemos al cerebro la posibilidad de escoger entre un abanico más amplio y no caer en la repetición continua de viejos comportamientos.
¿Nunca te has visto haciendo cosas que no deseas hacer, contestando con un tono de voz que no quisieras emplear, arrastrada por la situación, empleando los recuraos que copiaste de alguien -posiblemente tu madre- en la infancia?